En una remota localidad de la provincia de Córdoba, se encuentra una joya arquitectónica que ha conquistado el corazón de quienes la visitan. La capilla de San Bernardo, ubicada en La Playosa, ha sido coronada como la mejor del mundo por su diseño innovador y su perfecta integración con el entorno natural que la rodea.
Construida entre 2010 y 2015 por el talentoso arquitecto Nicolás Campodónico, esta capilla se alza majestuosa en una propiedad de 10.000 metros cuadrados, ofreciendo vistas impresionantes de la llanura y los campos circundantes. A diferencia de otros templos religiosos, la capilla de San Bernardo destaca por su sencillez y su conexión con la naturaleza, prescindiendo de elementos tradicionales como altares, crucifijos o vidrieras.
El diseño de la capilla permite que la luz natural se filtre a través de sus arcos y aberturas, creando un juego de luces y sombras que enriquece la experiencia de quienes la visitan. Además, su patio interior rodeado de árboles y hierba brinda un ambiente de paz y serenidad ideal para la oración y la contemplación.
Una de las características más sobresalientes de la capilla de San Bernardo es su concepción única y vanguardista. En su interior, dos vigas se entrecruzan formando una cruz perfecta al atardecer, simbolizando la pasión con la participación de la luz del sol. Este encuentro de sombras es un espectáculo visual que atrae a turistas y fieles por igual.
Para llegar a esta maravillosa capilla en el barrio de La Playosa, el acceso es sencillo desde la capital de la provincia o desde Villa María, una ciudad cercana. Los visitantes pueden disfrutar de un viaje escénico por la carretera nacional número 9 y la ruta nacional N° 158, que los conducirá directamente a este santuario único en el mundo.
En definitiva, la capilla de San Bernardo es un tesoro arquitectónico que merece ser descubierto y admirado por todos aquellos que valoran la belleza y la espiritualidad. Su diseño excepcional y su entorno natural la convierten en un destino imperdible para quienes buscan experiencias únicas y enriquecedoras. ¡No te pierdas la oportunidad de visitarla y maravillarte con su esplendor! El pasado viernes, la ciudad de Nueva York fue testigo de un evento cultural sin precedentes: la inauguración de la exposición «Arte en Movimiento», la cual reunió a más de cien artistas urbanos de todo el mundo para mostrar su talento en las calles de la Gran Manzana.
La exposición, organizada por la asociación de artistas callejeros de Nueva York, tuvo lugar en el barrio de Brooklyn y contó con la participación de artistas de renombre internacional como Banksy, Shepard Fairey y Invader, entre otros. Durante dos días, las calles se convirtieron en un lienzo gigante donde los artistas plasmaron su creatividad a través de grafitis, murales y performances en vivo.
Uno de los aspectos más destacados de la exposición fue la presencia de artistas locales que pudieron mostrar su trabajo junto a figuras reconocidas a nivel mundial. Esto permitió crear un diálogo artístico entre diferentes culturas y estilos, enriqueciendo la experiencia para los visitantes y promoviendo la diversidad en el arte urbano.
Además de las intervenciones artísticas en las calles, la exposición también incluyó charlas y talleres impartidos por los propios artistas, donde compartieron sus experiencias y técnicas con el público asistente. Esto generó un ambiente de interacción y aprendizaje, donde los espectadores pudieron conocer de cerca el proceso creativo de los artistas y adentrarse en el mundo del arte callejero.
La exposición «Arte en Movimiento» no solo fue un evento cultural, sino también un mensaje de inclusión y respeto por el arte urbano. A través de esta iniciativa, se buscó promover el reconocimiento de los artistas callejeros como creadores legítimos y fomentar el diálogo entre la comunidad artística y la sociedad en general.
La respuesta del público fue abrumadoramente positiva, con miles de personas asistiendo a la exposición y compartiendo en redes sociales sus impresiones y fotografías de las intervenciones artísticas. Este éxito ha motivado a los organizadores a planificar futuras ediciones de «Arte en Movimiento» en otras ciudades del mundo, con el objetivo de seguir promoviendo el arte urbano como una forma legítima de expresión cultural.
En definitiva, la exposición «Arte en Movimiento» ha demostrado que el arte callejero tiene un lugar destacado en la escena cultural contemporánea y que su impacto va más allá de las calles, llegando a emocionar y sorprender a un público cada vez más amplio. Sin duda, este evento ha marcado un hito en la historia del arte urbano y ha dejado claro que las calles son también un espacio de creatividad y libertad artística.








