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sábado, mayo 8, 2021

Perdió un ojo en una redada por error y ahora lo están presionando para ingresar a una estación de policía.

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Para Ignacio Seijas (18) los días son inestables. Entre dolor, tratamientos psicológicos y rehabilitación, intenta recuperarse 10 meses del ataque que cambió su vida para siempre. Ahora, los mismos policías que ordenaron la operación, en la que le dispararon en la cara– Lo detuvieron, lo golpearon y lo persiguieron por las calles de su barrio.

Todo sucedió el martes pasado y el acoso fue tal que resultó en una invasión por coacción ilegal en el 7mo escuadrón. de Villa Centenario, en Lomas de Zamora.

El 20 de junio de 2020, el Alférez David Daniel (35), del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) de la Policía de Buenos Aires, irrumpió en la casa de la “madre de Nacho” durante un procedimiento por error: fueron confundidos por el departamento e ingresaron una dirección que no correspondía.

Al entrar, el policía le disparó en la cara con un arma multiusos cargada con postes de goma. Estaba a menos de un metro de distancia y, debido a la brutalidad del ataque, el chico perdió su ojo derecho.

Ignacio, en cambio, utiliza una prótesis que es difícil de poner, pero que le permite dejar de llevar gafas de sol que ocultan su rostro. Quería terminar la escuela secundaria, enseñar boxeo y rap como los músicos que escucha. Estaba buscando, como ahora, un trabajo para ayudar a su familia y comenzar una carrera.

Así quedó Ignacio Seijas tras la pelea y la presión en la comisaría.

Estos proyectos fueron suspendidos, primero por la pandemia del Covid-19 y luego por las consecuencias que dejó el operativo ordenado por la 7ª Comisaría. de Villa Centenario hace 10 meses.

“Mi hijo no se encuentra bien. Cualquier pequeño paso que dé, cualquier progreso, requiere mucho esfuerzo. Y ahora todo de nuevo, de vuelta es como empezar de nuevo“, lamenta Marina Candia (37), madre de Ignacio.

Cuando Ignacio no está enojado, está deprimido. Está lleno de furia por la injusticia que ha vivido y de tristeza por las dificultades que le ocasiona haber perdido de vista uno de sus ojos.

“El martes 7 de abril tuvo una pelea con alguien, fue a la casa de su amigo y no estaba. Allí terminó peleando con el padrastro de ese niño, llamó a la policía y lo arrestó. Se equivocó, puedo entender que tuvo que llevarlo a la comisaría por lo que había hecho, ese no era el problema ”, recapitula Marina en diálogo con Clarín.

La mujer agrega: “El caso es que ellos sabían quién era, todos lo conocían: Ignacio lo supo desde que entró, sin ni siquiera pedir el documento. Lo golpearon en la cabeza, el ojo protésico y lo patearon en el suelo. Y después de horas se lanzaron

El procedimiento se llevó a cabo en una de las comisarías más cuestionadas de la periferia sur, la misma que ordenó el operativo en el que dispararon a “Nacho”.

Pero la situación no se detuvo ahí: “Luego vino caminando, con dolor. Cerca de la casa de su padre notó que lo seguía un automóvil con dos policías. El hombre lo detuvo, lo reconoció y comenzó a molestarlo. Dijo que era: ‘tu eres Ignacio Seijas ‘“, Marina está indignada, que denunció, en cuanto se enteró, todo lo sucedido.

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Y continúa: “Mi hijo le respondió, se pusieron a discutir y Nacho se volvió para irse. El policía lo golpeó con la culata del rifle, le rompieron la cabeza. Otra vez se enojaron con el porque saben quien es. Lo volvieron a golpear, estaba magullado en todo el cuerpo. “

Ahora ella y el padre de su hijo están bajo custodia federal porque temen lo que puedan hacerle al adolescente. La denuncia, por restricciones ilegales, fue detenido en la Fiscalía Nº 8 de Lomas de Zamora, que investiga el primer atentado.

Que paso con el caso

El primer agresor de Ignacio, David Daniel, fue imputado – primero – por el delito de herido grave. Pero luego de presentar todos los errores en el procedimiento, lograron cambiar la tapadera por intento de homicidio. Solo pasó un mes en prisión. Ahora está libre.

Fue Marisa Salvo, Juez de Fianzas nº 5 de Lomas de Zamora, quien decidió dejarlo en libertad por considerar que “el Ministerio Público no pudo acreditar su posición sobre la existencia de la muerte por fraude del imputado en el momento del hecho. “

Marina Candia, madre de Ignacio.  Foto Germán García Adrasti.

Marina Candia, madre de Ignacio. Foto Germán García Adrasti.

Para Salvo, al disparar con estacas de goma, la policía no tenía la intención de matar. Aunque lo hizo a menos de un metro de distancia y frente a un menor.

El fiscal Sebastián Bisquert, de la UFI nº 8, ordenó allanamiento en la 7ª Comisaría. incautar documentación, imágenes de cámaras de seguridad y registros del penal de Ignacio, a la espera del avance de la otra causa.

“Este es un proceso que requiere mucho tiempo y sacrificio, no le estaba yendo bien. Y ahora es peor, es como si hubiéramos retrocedido. Lo estaba haciendo levantarse, ponerse la prótesis, seguir con el tratamiento psicológico y eso le toca a él ”, se angustia Marina.

La mujer cierra: “Mi hijo llora, dice que no quiere vivir, que su vida está arruinada, que no quiere mirarse al espejo. Dice que nunca conseguirá un trabajo por cómo lo dejaron. Fue salvo de nuevo porque Dios lo protegió, pero no podemos seguir así. ¿Cuánto tiempo más tienes que aguantar? ¿Cómo podemos vivir si puede volver a suceder en cualquier momento? “

EMJ

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